No eran buenos tiempos para celebrar grandes acontecimientos, hacía tiempo que no supo de ninguno. Le daba la razón la televisión, la prensa, la radio, la frutera y su mejor amigo en paro. Su perro ‘Charli’ tampoco estaba por la labor, hacía días que olvidó hacer sus deberes diarios. Sin embargo, no desesperó. Aún estaba a tiempo de hacer algo. Lo primero descorchar un Rioja y brindar por Pablo, al fin y al cabo seguían siendo amigos. Cuando terminó la botella le confesó que mañana estaría viviendo en Granada. No sé que opinará Charly de todo esto, su jefe que no su perro.
Soledad y un verso
A otra cosa, mariposa
Hace 1 día











