Cayó la noche y con ella volvieron las apariciones nocturnas, las presencias revestidas de humo caprichoso. Regresaron a ti las añoranzas, los recuerdos enfundados en ceniza personificada. Cuando sucedía, despertabas sobresaltado con algo de sudor mojando tu pecho. Luego volvías a dormir para reencontrarte con tu otro universo, ése que tanto amaste por ser sencillamente lisérgico.
Soledad y un verso



5 comentarios:
ahí no había un sofa?
el sofá es una persona que se transforma por la noche?
no, es Dios, mi nuevo compañero de piso... jajaja
Hola:
No sabía de la existencia de este blog. Me gusta, nos seguimos...
Con tu permiso, te linko aquí: http://goo.gl/zi4z y aquí: http://goo.gl/cfbQ.
Lo dicho, nos seguimos !!!
Muchas gracias, Jorge. Nos vemos por aquí!
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