Tuvo la sensación de haber perdido el control de las cosas, como si el tiempo hubiera retrocedido. Sintió que tenía 20 años, que estaba igual de sola, que aquella mañana despertó tarde y se durmió demasiado temprano. Que el sol se acostó a su lado, que la luz de la mesilla acarició su cara y la almohada amaneció mojada. Volvió a abrir los ojos y sintió pasar el tiempo. Pisó Madrid. Sólo fue eso, Madrid.
Soledad y un verso
1 comentarios:
y le robaron un zapato.
Publicar un comentario en la entrada