jueves 24 de junio de 2010

A su lado

Los había tendido 372 veces, ayer hizo la 373. Toda su vida maldijo ese ritual hasta que dejó de hacerlo. Algo cansada, harta de la cocina, la limpieza, la huerta, los despropósitos de él, de los suyos también, su razón le empujó a que abandonara los trapos en la cuerda que improvisaba ser tendedero, se llevó sólo los suyos. Sin saber muy bien, tomó un nuevo rumbo, ahora octogenario, y en bicicleta BH; creyó recordar que era de su nieta, la más pequeña. Con ella llegó más allá del puente del pueblo y se topó de bruces con la raposa. Le dijo algo para no volver y no lo hizo. Había vivido demasiado tiempo a su lado.
Soledad y un verso