Descansaba plácidamente sobre el cemento de la azotea. Junto a él estaba sentado Santiago, que le acariciaba el pelo lentamente, revolviendo sus dedos entre los tirabuzones que caían hasta sus hombros. Lo conoció allí, mientras tendía la colada con su novia Susana. Las idas y venidas de Mario a la azotea acabaron por cansar a la joven que, sin despedirse y sin avisar de sus intenciones, abandonó el ático de amplias ventanas y vistas a la terraza comunitaria. Lo cambió por un pequeño piso con una espectacular panorámica a la Gran Vía, que venía provisto de una lavadora con secadora incorporada. Desde el mirador, Susana contemplaba su antigua casa y los amaneceres a los que Santiago y Mario nunca le invitaron. Nunca les envidió, siempre y cuando le despertara el olor a café recién hecho que Laura hacía cada mañana.Soledad y un verso
6 comentarios:
Ha sido ver la foto y ponerme un café..., muy buena...
yo ahora estoy con el cuarto café del día, y los que quedan.. Desde ayer sigo meditando mi propuesta para los Golem
Guapa! Me ha hecho mucha ilusión ver que te has pasado por mi habitación!! En BCN muy bien, ya te contaré... este año nos vemos en Madrid!! Un besazo
Buen relato, buen café.... y una cucharilla que suena.... clinc clinc.... Un beso :)
hace sol en la foto..... no como aquí! quiero estar en la foto! pero que le echen tres hielos al café.
-Ametz, me pasé por tu habitación porque ya era hora de tener noticias tuyas. En Madrid nos tenemos que ver antes de que termine el año. Por cierto, dentro de un mes o dos irá BCN, te aviso, okis???
-Gracias Cris. El café aguado resultó ser muy inspirador, a ver si me tomo otro igual y se me activan las neuronas. Otro beso para ti
-Aquí hace sol y un viento que corta la cara, no lo recomiendo a gente tan 'blanda' como tú. El próximo viernes nos vemos y...tendrás sorpresa???
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