lunes, 23 de marzo de 2009

Camisa


El desorden siempre fue su firma, también su peculiar manera de plegar la ropa. Su extrañera manera de navegar con la plancha, y pintar más arrugas a una camisa de las que nacen de la lavadora. Sus calcentines mal emparejados, infieles, de colores imposibles, irreverentes, rebeldes, a veces hasta con 'melocotones'. Hay días en que uno de ellos se arrastra hasta la rodilla y el otro simplemente se conforma con dejar desnudo el tobillo; el tobillo y su ella caótica.
Soledad y un verso

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Poética y delicada fotografía
La veo en esta limpia tarde de primavera.
un saludo
teresa

Extraviada dijo...

Muchas gracias Teresa. De verdad que hoy sí que ha sido una limpia primavera, aunque un poco fría para mi gusto.
Otro saludo!

Anónimo dijo...

...ella ya era una extraña antes de convertirse en caótica, sólo busca su lugar entre falsas vestiduras, obligada a ser una más, el problema es que no encuentra prendas de idéntica talla...

Beso F.
Cenita en nada ¡eh!

laleydelmal dijo...

Dicen que quien es caótico en su entorno, es muy ordenado en su interior.

gipsing dijo...

Me ha encantado, para mi el mejor de todos,será por que me sucede muy a menudo,estos calcetines no tienen respeto ninguno, jjaja ah!!! cambio Chile por Holanda, ya sabes viviendo siempre a última hora.bejinhos.

Extraviada dijo...

-Anónimo, por eso ella decidió dibujarse el cuerpo
-Estoy totalmente de acuerdo contigo, o quien lo dijo, ser caótico, a fin de cuentas, no deja de ser algo tan malo, no?
-Gipsing, otra vez aquí? Es cierto, ni los calcetines hoy por hoy nos tienen respeto.