sábado, 6 de diciembre de 2008

Zapatos

Habían pasado 20 años desde que vio por última vez aquella casa y esas escaleras que, a modo de estantería, seguían levantadas para abrir la memoria. A sus pies las miró y halló en ellas sus primeras experiencias con lo prohibido; un pajar en llamas y las primeras cerillas en sus manos. Una familia envuelta en cólera y un rincón donde refugiarse. Ahora toda esa vida había muerto y eran meros recuerdos. Ahora aquel lugar estaba más que enterrado, como aquellos zapatos, curiosamente clasificados.
Soledad y un verso

3 comentarios:

Gloria dijo...

Te entiendo ;)

Un besito

Anónimo dijo...

Los amigos, los buenos, hacen levantar nuevas estanterías en las que clasificar buenos recuerdos. Recuerdos con vida que,aunque nunca sustituirán a los de hace 20 años,resurgen para despertar tu sonrisa.

Siempre yo.

justo rodríguez dijo...

Te da mucho juego esa casa a la que vuelves de vez en cuando, que imágenes más chulas construyes...