sábado, 2 de agosto de 2008

Kabul

Eva nunca estuvo en Kabul, pero Kabul palpitó dentro de ella. Despertó a la vez que una bomba de relojería y dejó de existir cuando succionó toda la batería. Vació su cuerpo hasta que se desvaneció, allí, en Kabul. Eva era ella: única, diferente, pesimista, oscura, noctámbula y en ruinas.

Soledad y un verso

4 comentarios:

Martín Schmitt dijo...

Se te echa de menos. ¿Dónde es esta foto? Parece uno de los edificios que están junto a la iglesia de Santiago, en el Kabul logroñés. Ya me dirás qué es eso de Soledad... Un beso grande, F.

Extraviada dijo...

Sí, sí... que se me echa de menos. Las ganas que tengo yo de darme una vuelta por Kabul, vaya memoria fotográfica la tuya, acertaste, está delante de la Iglesia de Palacio. Y sobre lo de Soledad, te lo cuento de copas, pero antes me tienes que preparar un tupper de un rancho de esos que haces. Otro beso M.

Anónimo dijo...

Que disfrutes al máximo de un viaje que estoy segura te hará escribir muchos capítulos.Buena suerte!!

Anónimo dijo...

Que disfrutes al máximo de un viaje que estoy segura te hará escribir muchos capítulos.Buena suerte!!