
Tomi nunca me gustó, ni yo tampoco a ella. Seguramente fue mi indisciplina y su severa misticidad las que nunca supieron congeniar. Lo que más recuerdo de ella era el hedor agrio de sus hábitos, las tardes en el patio hablando francés, comiendo recortes de hostias mientras me daba fuertes vaivenes por no saber hacer ganchillo. A mi lado, su hermana la deficiente, Delfi, que tenía 60 años. Así era agosto y así era una de mis tantas tías. A Tomi nunca le gusté y a mí ella tampoco.
Soledad y un verso
6 comentarios:
Este tipo de sentimientos suelen ser a menudo recíprocos. Lo importante es que no nos asalten con frecuencia. Tú siempre me gustaste. Seguramente por tu sinceridad y tu franqueza, porque siempre te acuerdas de que tienes amigos; ó, puede que sea, por la sensibilidad que esconden tus ojos. Quizás sea por todo.
Siempre yo.
eh! la foto de las monjas!
Esta foto la podría firma cualquier pionero del fotoperiodismo...
Tampoco me han gustado nunca las monjas.Ni los curas.Será porque estudié en un colegio con ellos...
Lo que sí me ha gustado ha sido tu blog. Muy elegante, y las fotografías, una pasada.
Un saludo.
Coincido con lucía, las monjas me dan un poco de yuyu, sin depilarse, con cara de mala leche, sin sentido del humor. No me gusta generalizar, pero es así. Y los curas son unos libidinosos...
A mí no me dan yuyu, sencillamente las odio, igual que a los curas que para eso tengo 4 tías monjas y un tío canónigo y sé de lo que hablo. Creo que por esa fobia tengo tanta predilección con ellos cuando estoy detrás de la cámara. Luego llego a casa, las imprimo y... Vaya que soez soy!
-Siempre yo, gracias por todo
-laleydelmal, es que me estaba quedando sin fotos y he tenido que tirar de antaño
-justo, gracias. Ésta una foto que me gusta bastante, además salen pies!
-luciayelseso, zenquius y ya me colaré algún día por tu 'cueva' -como le llamamos aquí a los blogs- porque escribes muy bien
-Martín, yo directamente generalizo y me quedo agustísimo
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